Alcachofas, poderosas destructoras de toxinas

Desde las hojas hasta el corazón de la misma alcachofa, esta es un tesoro de nutrientes, beneficios y placeres deliciosos para el gusto, que siempre deberíamos tener en casa.

Según los expertos en medicina y nutrición, la alcachofa es una auténtica “destructora de toxinas”: su alto contenido en enzimas naturales, vitaminas y minerales son los aliados directos de nuestro hígado.

Alcachofas para regenerar tu cuerpo

Como sabemos, muchos de los alimentos que comemos todos los días no son tan fácilmente eliminados. Las grasas saturadas y muchos de los conservantes y productos químicos de la comida precocinada tienden a almacenarse en los tejidos, haciendo que el hígado trabaje lentamente.

Alcachofa para perder peso

La alcachofa nos ayuda a depurar y en cierto modo, “regenerar” el cuerpo.

La alcachofa tiene muy pocas calorías. Por otra parte, gracias a las fibras y su alto nivel de antioxidante, esta puede armonizar la función hepática, favoreciendo el tránsito intestinal.

Nos ayuda a combatir la retención de líquidos y mejorar nuestra digestión.

El consumo regular de alcachofas promueve el buen funcionamiento de todos nuestros órganos, incluyendo la regulación de la presión arterial.

Las alcachofas fortalecen nuestro sistema inmunológico

Un sistema inmune fuerte es sinónimo de salud.

Sabemos que las alcachofas son uno de los alimentos más ricos en antioxidantes.

Según un estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition, una alcachofa proporciona los mismos antioxidantes que un vaso de vino o un puñado de arándanos.

Gracias a las antocianinas y la quercetina, las alcachofas nos protegen con más eficacia ante el riesgo de cáncer y fortalece nuestras defensas.

El poder digestivo de las alcachofas

Para tener buena digestión es necesario consumir entre 30 y 38 gramos de fibra dietética por día para los hombres y entre 21 y 25 gramos en el caso de las mujeres.

El consumo de fibra nos ayuda a combatir muchas enfermedades relacionadas con el cáncer de intestino y colon.

Una de las principales fuentes de fibra en las alcachofas es la inulina, un tipo de probiótico muy potente, ya que fortalece las “bacterias buenas” del intestino.

Con tan sólo 120 gramos de alcachofa obtendremos 10,3 gramos de fibra dietética.

Alcachofas, el alimento favorito de nuestro hígado

Según un estudio publicado en el 2010 en una revista de investigación biológica, las alcachofas nos ayudan a reducir los lípidos y el exceso de colesterol en el hígado, protegiendo el cuerpo y permitiéndole cumplir con sus tareas diarias.

Nuestro cuerpo necesita un equilibrio entre los niveles de sodio y potasio, siendo esta última esencial para combatir la retención de líquidos y la hipertensión.

Consumir durante toda la semana entre 3 y 4 alcachofas nos ayudará de manera beneficiosa. Así que no lo dudes y disfrute del agua resultante de las propias alcachofas.

Si agregas zumo de limón al agua de las alcachofas, seremos capaces de controlar el colesterol malo (LDL) y también perderemos peso.

Mantén siempre una dieta variada y equilibrada donde no falten las proteínas, la fibra y los nutrientes.