Cremas caseras para la piel

Una vez más, la medicina naturista nos ofrece una maravillosa opción para tratar un aspecto de nuestro cuerpo.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, siendo así el encargado de protegernos y comunicarnos con el ambiente que nos rodea. Por lo tanto, es conveniente que de vez en cuando nos demos un cariñito con algunas cremas caseras para la piel, a base de ingredientes 100% naturales.

En el presente artículo nos enfocaremos en hablar sobre algunas cremas que puedes realizar en casa y que sin duda serán de gran beneficio para tu piel.

Crema de avena y limón

Tanto la avena como el limón, son elementos naturales que tienen propiedades purificantes y limpiadoras. Esto ayudara a que nuestra piel se nutra de las vitaminas y beneficios que ambos ingredientes le pueden aportar. Logrando de esta forma eliminar las manchas y demás imperfecciones.

Su preparación consiste en mezclar en un bol: ¼ de cda de avena molida, ¼ de litro de agua y una cdta de jugo de limón. Una vez mezclada la crema, podemos dejarla reposar en la nevera, para después aplicarla durante 15 minutos. Luego nos la retiramos con agua fría.

Es recomendable aplicar el tratamiento durante una semana para lograr los efectos deseados.

Crema de leche y miel

Es bueno aplicar esta crema después de la limpieza facial, de esta forma estimula la producción de colágenos, mantiene nuestra piel hidratada, evita infecciones y aumenta el nivel de lípidos.

Esta es una de las cremas caseras para la piel que puede venir en diferentes presentación, y según sea el caso estaríamos reforzando alguna de las propiedades antes mencionadas.

Como por ejemplo, en caso de querer una crema depurativa, hace falta mezclar una cda de leche en polvo, una de miel y una clara de huevo. En el caso de buscar una crema hidratante, nos convendría mezclar dos cdas de miel, una yema de huevo y unas gotas de algún aceite natural.

Para ambos casos, dejaríamos actuar durante 15 minutos sobre nuestro rostro o cualquier parte de nuestro cuerpo que quisiéramos hidratar ó depurar. Luego removemos con agua fría.

Crema de coco

cremas caseras para la piel

Se trata de una de las cremas caseras para la piel sensible. Consiste en mezclar 1 taza de manteca de cacao con 1 taza de aceite de coco. Luego se procede a calentar ambos para posteriormente dejar reposar la crema en la nevera.

El aceite de coco tiene propiedades antibióticas y antisépticas que ayudan a mantener una piel libre de impurezas. Además es rico en componentes ácidos de fácil absorción, que ayudan a restablecer los niveles de pH de la piel y mantenerla humectada.

A la hora de aplicar esta crema sobre nuestra piel, no podemos olvidar batirla hasta que tenga una consistencia suave. Y si sobra, podemos almacenarla en la nevera sin problema alguno.

Crema de sábila, pata de pollo y jojoba

La sábila es una planta reconocida por sus propiedades cicatrizantes. Y por supuesto, algo que hace que esta combinación de jojoba, pata de pollo y sábila sea merecedora de un lugar en este artículo, es su alto contenido en colágeno, que no es más que la sustancia química encargada en reponer los tejidos envejecidos de nuestra piel.

Además de esto, es una de las cremas caseras para la piel que mas otorgan hidratación. Para su preparación, solo hace falta licuar la pulpa de sábila con el caldo de la pata de pollo hasta obtener una consistencia gelatinosa. Luego se procede a agregar no menos de 5 gramos de aceite jojoba. Se revuelve y se aplica.

Otras cremas caseras para la piel

Las mezclas que podemos llegar a hacer con todos los ingredientes que nos ofrece la medicina naturista son realmente infinitas. Pero para no quedarnos cortos, te vamos a mencionar otras cremas caseras para la piel que también merecen que les prestes un poco de atención.

  • Crema de manzanilla. Nutre y restaura la piel.
  • Crema de miel y cúrcuma. Nutre y desinflama la piel.
  • Crema de soya y aguacate. Perfecta para las arrugas.
  • Crema de jojoba, lavanda y miel. Indicada para la piel grasosa.

Recomendamos además, que antes de aplicar algún tratamiento previamente recomendado. Te cerciores que no padecer ninguna reacción alérgica a alguno de los componentes que contienen las cremas.