EE.UU y China llegan a un acuerdo para prohibir la venta de Marfil de Elefantes

La semana pasada llegó la noticia de unos de los acuerdos más esperados para el reino animal, los EE.UU por fin logran que China entre en razones y persiga de una vez por todas la comercialización y venta de marfil, hasta ahora legal en una de sus ciudades más importantes y turísticas. ¿Cómo es posible que en pleno año 2015, China todavía no hiciese nada por impedir que se comercializasen sádicos trofeos  de elefantes asesinados?

Los cazadores furtivos de África cada vez van a peor, el continente se está ahora además secando de sus propios animales, el continente más pobre de la tierra no para de desangrarse de mil maneras distintas. Hambruna, enfermedades, y la extinción de sus animales, la gran mayoría a manos del hombre cruel, negro, blanco, marrón -o en este caso amarillo-, seres que del color que sean se hacen llamar “humanos”, cuando lo que hacen es un atentando contra el planeta tierra.

Aunque una persona no sea la cobarde encargada de ir a disparar a un elefante desde la lejanía con un rifle todopoderoso, quien participe en la compra de estas caras decoraciones, está directamente formando parte del círculo de asesinos que fomentan estas prácticas macabras. Y es que en Hong Kong (‘propiedad’ de China), vender y comprar marfil es lo más normal del mundo, y está permitido, para nada perseguido.

El acuerdo llega por parte del Presidente Obama y el Presidente Xi Jinping chino, después de que un total del 95% de encuestados chinos llegasen a la conclusión de que estaban en contra de la venta de marfil y a favor de los elefantes. Aunque sea poco a poco (muy poco a poco) es de apreciar que cada vez más ciudadanos chinos estén a favor de los derechos de los animales y también su bienestar. Datos también muy esperanzadores dicen que en China también ha disminuido el consumo de sopa de aleta de tiburón, muy popular en la tradición, y otra brutal práctica de maltrato animal, pues a los tiburones les cortan la aleta vivos, y en ocasiones incluso los vuelven a lanzar al mar sin aleta, dejando a lo escuálidos a su pobre y lenta fatal muerte.

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