Ser impuntual oculta algo , descubri que es en esta nota

Lo que oculta la impuntualidad.  Si hay algo molesto es quedar a determinada hora con alguien y después tener que pasar ver el tiempo sin que esa persona aparezca, ya que aunque hay quienes llegan en los minutos siguientes, otros tardan horas o incluso no llegan.

Una conducta reincidente

Cuando la impuntualidad es crónica se vuelve una patología muy difícil de dejar y por más que se les aconseje, o incluso cause problemas en las relaciones interpersonales no existe poder humano que consiga cambiar su manera de proceder, por lo que muchas veces un psicólogo no es suficiente y necesitara recurrir a un psiquiatra.

El tiempo interno y la impuntualidad

El tiempo es un factor que cada quien percibe como quiere. En primer lugar depende de la edad; cuando se es pequeño, las horas se consideran días y los días parecen semanas, es por ello que los niños se impacienten fácilmente. A medida que la edad avanza, mayor parece acelerarse la velocidad a la que gira el reloj, llegando a un punto en que no se sabe a qué hora terminó el día o el mes, únicamente se siente que fue demasiado rápido. Es aquí cuando un psiquiatra o un psicólogo deben aportar su granito de arena laboral, en pro de mejorar o corregir tal problemática.

Medir el tiempo

La cantidad de actividades que se realizan juegan un gran papel al momento de medir el tiempo; si son muchas, pareciera correr más de prisa, pero si son pocas, la percepción suele ser de mayor lentitud. Claramente, otro punto determinante es el estado anímico, mientras que los ratos felices pasan vertiginosos, en las etapas de problemas o sufrimientos es como si se detuvieran las horas.

Indiferentemente, es cada persona quien debe vincular su percepción del tiempo y la puntualidad o impuntualidad. Cuando las circunstancias confluyen en pro de entender que el tiempo es un recurso limitado y valioso, con seguridad se tratará de ser lo más preciso posible con los horarios. Lo contrario a si la valoración del mismo no es tan elevada, pues se verá en una limitación en las horas exactas.

Algunos sobreestiman el tiempo, otros centran su atención en la actividad en sí. La manera de percibirlo incide en la forma de planear los eventos, por lo general la mayoría de los impuntuales son realmente malos planificadores. No tienen como objetivo hacerle un desaire a nadie, sino que sencillamente no calculan bien, además que tienden a distraerse con facilidad y no los asalta la sensación de premura que invade a otros.

Significados ocultos en la impuntualidad

Los impuntuales crónicos casi nunca pertenecen a la categoría de los despistados. La carencia  de ajuste al tiempo puede implicar que tras ella existe una personalidad narcisista en exceso; tratan en una condición de necesidad o de vulnerabilidad al otro; o en últimas, emplean la impuntualidad como mecanismo de poder.

¡No siempre son los malos!

De igual manera algunas personas  llegan tarde porque arrastran gran inseguridad, de cierto modo le temen a la situación del encuentro y por ende lo intentan pospone al máximo.

¿Y qué decir de los rebeldes?

Asimismo hay quienes usan la impuntualidad para expresar rebeldía, esos que quieren resistirse a la situación que propicia el encuentro; en ese caso las llegadas tarde implican una forma de hacer visible su rechazo, al mismo tiempo de plantear un desafío.

El denominador común

Casi todos los casos de impuntualidad dejan claro que existe una ambivalencia, habiendo dos realidades: la explícita, que pauta una hora, y la subrepticia, que sabotea el acuerdo, lo cierto es que detrás de la falta de puntualidad crónica siempre habrá un mensaje oculto que amerita ser desentrañado.