Las señales del rostro que reflejan nuestra salud

Científicamente se ha demostrado que, asi como podemos detectar problemas de salud y mejorarlas observando nuestros pies, tambien a través de nuestro rostro podemos descubrir diferentes afecciones e  intuir cómo está nuestro estado de salud antes de acudir al especialista.

Muchas veces al día solemos pararnos frente al espejo y ver si se nos ha corrido el make up  o cómo están nuestros ojos tras una larga  jornada laboral.

Pese a ello, los signos que podemos ver en nuestro rostro van más allá. Nos pueden indicar cómo se encuentra nuestra salud y qué deberíamos cambiar para sentirnos mejor.

Conoce las señales que a través de nuestro rostro podemos descubrir y  que vale la pena analizar en el siguiente artículo.

 El rostro ayuda a curar enfermedades

Tradicionalmente, la medicina ayurveda, opina que mirar detenidamente nuestro rostro nos puede servir para analizar si padecemos de  alguna enfermedad o trastorno. Es decir que , las marcas en nuestra piel serían como un reflejo muy acertado de nuestra condicion de salud o en su caso de la falta de ella.

Observando la piel de nuestro rostro podemos saber que comemos, cuanto incorporamos de agua, si realizamos algun deporte o cuanto fumamos o descansamos por dia, entre otras conclusiones.

Algunos de los rastros faciales que vale la pena analizar son:

Delgadez

Si el rostro está muy demacrado y con los huesos “marcados” (sobre todo de los pómulos) se debe a un exceso en el ejercicio o en las dietas.

Si practicamos mucho deporte la piel no tiene el oxígeno y las grasas necesarias y por ello también adelgaza como en otras partes del cuerpo.

Gordura

Por el contrario, un rostro “regordete” y caído demuestra una falta de ejercicio, el consumo de alcohol y un gran nivel de posible estrés.

Todos estos hábitos aumentan la producción de ciertas hormonas (como, por ejemplo, el cortisol) y de la glándula parótida. Además, afecta el desarrollo del colágeno y provoca falta de elasticidad, retención de líquidos, problemas circulatorios e inflamación.

Arrugas

Si bien se asocian con el paso del tiempo, no siempre los años son el factor desencadenante de las arrugas.

El envejecimiento de la piel puede deberse a una gran exposición al sol o incluso al cigarrillo.  Los rayos UV provocan arrugas más gruesas y profundas, sobre todo en la frente y alrededor de los ojos, es decir, las zonas con dermis más delgada.

Las arrugas en las comisuras de la boca se deben analizar aparte. La llamada “estomatitis angular” es un signo de falta de vitamina B y los labios agrietados por deficiencia de vitamina C. En ambos casos se recomienda comer más vegetales verdes y cítricos.

Resequedad

Si te falta vitamina A  es probable que sientas la piel muy  seca en demasía. Si a ello se le suma el estreñimiento, la caída del cabello, la obesidad, el cansancio extremo o el ciclo menstrual irregular puede significar problemas de tiroides.

Enrojecimiento

No estamos hablando de ese color rojizo que toma la piel cuando tomamos sol, sino de una apariencia enrojecida de la dermis.

¿Las razones? Beber mucha cafeína y no obtener suficiente vitamina D. La cafeína deshidrata, al igual que el alcohol y la comida picante. Además, el enrojecimiento de la piel puede deberse a alergias o a rosáceas.

Ictericia

La piel de color amarillento es una clara señal de problemas hepáticos, principalmente hepatitis o cirrosis. Esta última se produce por un exceso en el consumo de alcohol.

Palidez

Si tu rostro se ve muy blanco aún cuando has comido y no te sientes enfermo, quizás se deba a que te falta hierro. Estás anémico o hay una deficiencia en la producción de hemoglobina en tu sangre.

Una de las mejores recetas para evitar esto es consumir legumbres y alimentos ricos en Vitamina C.

Ojeras

Esas marcas negras debajo de tus ojos que tratas de disimular con bases o correctores  de maquillaje están causadas por dos motivos: la falta de sueño y una dieta con poco hierro.

Dormir y este nutriente son vitales para regenerar los tejidos sobre todo en las áreas más delgadas de la piel. Este tinte azulado en realidad son los vasos sanguíneos que se ven a través de una dermis muy pálida y finita.

Acné

Si ya has pasado la etapa de la adolescencia y continuas sufriendo granitos en la piel de la cara puede deberse o bien a una condición genética (averigua si tus padres o abuelos también lo padecieron) o bien a llevar una alimentación rica en lácteos y grasas.

Los especialistas aseguran que hay un compuesto en estos alimentos que causan taponamiento en los poros, producción de sebo y, como consecuencia, aparición de acné.

Las arrugas y otros signos faciales

Además de las identificadas anteriormente existen más “señales de alerta” en nuestro rostro. Las más destacados son:

  • Vena temporal (cuello) prominente: angustia, ira o presión arterial elevada.
  • Arrugas horizontales: Muchas preocupaciones pero también consumo en exceso de grasa, azúcares y líquidos.
  • Arruga vertical en el lateral derecho de la ceja: Hígado debilitado.
  • Arruga vertical en el lateral izquierdo de la ceja: Bazo debilitado.
  • Arruga horizontal cerca de la nariz: Propensión a alergias, problemas intestinales o digestivos.
  • Bolsas debajo de los ojos: Retención de líquidos o problemas renales.
  • “Patas de gallo”: Problemas visuales o hígado débil.
  • Punta de la naríz enrojecida: Corazón fatigado (mucho ejercicio cardiovascular).
  • Ojos hinchados: Dieta basada en sal, azúcar y grasa.

Observa con mucha atención todas estas señales que nuestro rostro nos indica y analiza la manera en que aparecen  antes de realizar tu visita médica.