¿Para qué sirve poner los pies en agua fría?

Todo lo que deseamos  después de un duro día de trabajo es regresar a casa, tomar algo caliente y poner los pies en un cubo lleno de agua caliente y algunas esencias y aceites.

Coloca los pies en agua fría y veras maravillosos resultados

Con tan solo remojar tus pies en un balde de agua fría durante 15 segundos (el tiempo justo para no  caer enfermos), vamos a poder empezar a ver maravillosos resultados. Este remedio casero es muy simple y está lleno de beneficios.

La verdad es,  que esta técnica fue recomendada por la medicina natural por sus fantásticos resultados. El proceso debe repetirse durante 15 días seguidos para disfrutar de todas sus propiedades.

Tenemos que llenar con abundante agua fría un recipiente lo suficientemente grande como para que ambos pies puedan entrar sin problemas.

A continuación, puedes agregar unos cubitos de hielo en el agua para que esta esté más fría. La proporción es de 18 cubitos de hielo por cada 2 litros de agua.

Cuando el hielo comience a derretirse y el volumen de líquido aumente, deberemos de cambiar el agua de nuevo.

Trata de mantener los pies durante 15 segundos (aunque te parezca que sea una eternidad). En un primer momento, vas a notar un efecto muy frío, pero puedes aguantar, puesto que a los 5 segundos esa sensación de frio habrá desaparecido.

Repite esta técnica todas las noches durante dos semanas completas. Si eres una persona que no se enferma a menudo, es recomendable hacerlo dos veces al día.

Tienes que saber que meter los pies en agua fría  fortalece nuestro sistema inmunológico.

A diferencia de lo que se puede creer, nuestras defensas están listas para protegernos de los ataques de virus y bacterias, así que necesitamos “entrenarlas” antes.

Cuando nuestro sistema inmunológico sabe que se enfrenta a cambios de temperatura, este tiene la capacidad de prevenir todo tipo de enfermedades relacionadas con el frío.

Pero eso no es todo. La técnica de meter los pies en agua fría también ayuda a las mujeres que usan tacones o zapatos incómodos todos los días. Incluso es una buena técnica para aquellas personas que trabajan de pie o sentados durante varias horas y llegan a casa necesitando relajar los pies.

Las personas que sufren de hinchazón o acumulación de líquido en la base de los tobillos y los pies, se darán cuenta de un gran cambio en su cuerpo desde el momento en que comience a poner los pies en agua fría, así como las personas  que sufren de venas varicosas también.

 El metabolismo se activa y un cambio orgánico se produce,  así como las reacciones circulatorias, el nervio y el músculo.

Uno de los “remedios de la abuela” más conocidos cuando una persona tiene fiebre, es tomar una ducha de agua fría. Algunos pueden pensar que es una solución muy drástica, pero esa es la forma en la que en el pasado se reducía la temperatura corporal.

La hipótesis para explicar los resultados de esta técnica es que ” las enfermedades se pueden curar mejor desde el exterior”.

El agua fría adecuadamente aplicada en la piel, despierta las funciones del cuerpo,  elimina la fiebre y la congestión de los órganos, favoreciendo la expulsión de las impurezas acumuladas en la sangre.

No necesitamos sumergirnos completamente en agua congelada, es más conveniente hacerlo poco a poco, yendo por partes.

Por lo tanto, se recomienda comenzar con los pies, luego las piernas y así hasta llegar al cuello. La cabeza tiene siempre que permanecer fuera del agua.