¿Por qué debería practicar la respiración nasal (y no respirar por su boca)?

Todos recordamos como nos decían nuestras madres que masticásemos lentamente la comida. ¿Por qué? Pues la razón es porque promueve la digestión apropiada permitiendo que las enzimas digestivas de la saliva empiece a digerir su comida en el comienzo del ciclo digestivo. Del mismo modo, respirar de la manera correcta también puede influir a nuestra biología.

El yoga Bikram promueve la respiración nasal durante la mayoría de sus posturas (24 de 26 posturas utilizan la respiración nasal). Por ejemplo, la primera postura (de pie y respirando profundamente/ pranayama) y la última postura (Blowing in Firm Pose / Kapalbhati en Vajrasana) incorpora tanto la respiración nasal como respirar por la boca, por varias razones.

La respiracion profunda ayuda a prevenir problemas respiratorios como bronquitis, enfisemas y la dificultad para respirar. El ejercicio de yoga”Blowing in Firm Pose” mejora la digestión y la circulación, y aumenta la elasticidad de los pulmones con cada exhalación forzada (esta es la misma técnica que se practica en los espirómetros que se utilizan en los hospitales para los pacientes después de la operaciones). Esta postura también fortalece los órganos abdominales y aumenta la circulación.

Todo lo que hacemos afecta a nuestra biología, ya sea comer, hacer ejercicio, dormir… o respirar.

Entonces, ¿cuál es el beneficio de respirar por la nariz y no por la boca? La respiración nasal es una parte muy importante cuando se practica yoga Bikram. Básicamente, todo se reduce a cómo nuestra respiración afecta a los niveles de dióxido de carbono de nuestros pulmones y la sangre. Tiene muy poco que ver con los niveles de oxígeno.

Los niveles de dióxido de carbono adecuados, regulan el pH saludable de la sangre, permiten la liberación adecuada de oxígeno a nuestros tejidos y nuestro cerebro. Muchos de nosotros, a lo largo de nuestras vidas, hemos pensado que el CO2 es malo para nosotros. Todo lo contrario sin el CO2 no conseguiríamos el oxígeno que necesitamos. Los niveles apropiados de CO2 son las que ayudan a las células rojas de la sangre a liberar el oxígeno que llevan.

La mayor parte del CO2 que utilizamos en realidad no proviene de la atmósfera. Nuestros propios cuerpos fabrican como un subproducto de los procesos corporales naturales. Por lo tanto, si no respiramos correctamente, entonces tampoco producimos los niveles adecuados de CO2 que necesitamos en nuestro cuerpo.

Pongamos como ejemplo una lata de refresco. Todos hemos disfrutado en un día caluroso de un refresco, nada más abrirlo esta lleno de gas y se ve como burbujea, pero todos hemos experimentado también lo que sucede cuando dejamos una lata abierta después de unas horas. El refresco pierde el gas y esta desbravado y ha perdido totalmente su efervescencia.

¿Qué hay en una lata de refresco? Agua, sales, azúcares, colorantes… y CO2 (de ahí el término “bebida carbónica”). Curiosamente, la sangre contiene los mismos ingredientes principales… agua, sales, azúcares, colorantes (de la hemoglobina en las células rojas de la sangre) y, de nuevo, el CO2. ¿Qué pasaría si nuestra sangre perdiese su efervescencia?

Entonces, ¿cómo funciona nuestro organismo?

El CO2 está en nuestros plumones. Si los niveles de dióxido de carbono caen por debajo de un cierto nivel de presión, empezamos a tener desequilibrios, que acaban siendo síntomas. El cerebro está configurado para activar la respiración a través del diafragma, siempre y cuando haya niveles de dióxido de carbono adecuados en los pulmones. Puede lograr y mantener el nivel adecuado de dióxido de carbono, siempre y cuando respire correctamente.

La respiración adulta funcional es de 8-10 respiraciones por minuto en reposo, entrando y saliendo por la nariz, no por la boca, impulsado por el diafragma, no por la parte superior del pecho. Lo más importante de todo, es que la respiración debe ser silenciosa. Si la respiración se puede oír, no es funcional.

¿Por qué respirar por la nariz?
Primero porque la nariz esta exclusivamente y solo para respirar.
La nariz tiene un sistema de filtración de cuatro etapas:

El pelo filtra las partículas que se encuentran en el aire, la mucosa tiene una enzima que mata los virus y bacterias y los senos  acondicionan el aire.

Antes de que el aire entre en los pulmones pasa por los dos últimos filtros, las adenoides y las amígdalas.

Este sistema es importante ya que los pulmones son muy sensibles y por lo tanto responden mejor al aire que ha pasado a través de estas cuatro etapas de filtración de la nariz, en lugar del aire que entra a través de la boca.

En una persona que respira profundamente por la boca, veremos tres problemas inmediatos:

Niveles de CO2 más bajos, menos concentración de CO2, los pulmones bajan el ritmo y llegan menos O2 al cerebro y los tejidos.

¿Por qué es un problema?

Los niveles bajos de CO2 provocan que el pH de la sangre se eleve hacia su límite alcalino enviando una alerta a nuestro cerebro.

El cerebro detiene el trabajo del diafragma, con el fin de detener la respiración y permitir que los niveles de CO2 suban de nuevo.

En el momento en el que el pH de la sangre se restaura y el O2 fluye de nuevo, el cerebro le dice al diafragma para empiece a moverse y vuelve a su funcionar normalmente.

Las consecuencias de la mala respiración

A fin de mantener el nivel adecuado de dióxido de carbono en los pulmones, y por lo tanto un rango de pH de sangre saludable, necesitamos controlar la velocidad y la profundidad por que respiramos. Esto se hace usando el diafragma. Si no utilizamos el diafragma como el músculo principal de la respiración, vamos a tener problemas para mantener el nivel de dióxido de carbono correcto dentro de nuestros pulmones.

Cuando respiramos por la boca, empezamos a usar nuestra parte superior del pecho al respirar y no utilizamos el diafragma correctamente. Este ciclo de respiración deficiente altera la química de nuestro cuerpo y hace que el CO2 se reduzca a un nivel disfuncional en nuestros pulmones. Esto hará que el cerebro detenga al diafragma y deje de trabajar hasta que el nivel de dióxido de carbono en los pulmones sea restaurado a un nivel saludable.

Esto se hace mediante la prevención de la expulsión de demasiado dióxido de carbono durante la respiración por la boca. Debido a esto, es posible obtener una sensación de opresión en nuestro pecho o tener dificultad para respirar. Al controlar directamente nuestro diafragma, el cerebro trata de limitar la cantidad de CO2 que perdemos.

La tensión del tubo

En un esfuerzo de disminuir la expulsión de CO2, el cerebro  reducirá de forma automática los tubos en nuestro cuerpo. Tubos? Piense en ello… somos “totalmente tubulares!”

Nada sucede en el cuerpo sin que implique a un tubo de algún tipo… la digestión, la respiración, la circulación.

Desde los tubos más grandes como nuestros intestinos y el esófago hasta los más pequeños, como las venas y los capilares, nuestro cerebro se constriñe en el esfuerzo por aumentar nuestros niveles de CO2 a niveles adecuados. Respirar por la boca afecta a mucho más que nuestros niveles de CO2 y oxígeno, desde la digestión, el flujo de sangre y la linfa e incluso nuestro estado de ánimo y la cognición.

Respirar por la nariz le puede ayudar a obtener mejores y más fáciles resultados durante su sesión de yoga Bikram.
Respire correctamente, restaure el equilibrio en su cuerpo y podrá mejorar su salud general.

Así que … cierre la boca, abra las fosas nasales y respire saludablemente!