Remedios naturales para los callos

Los callos suelen formarse más que todo en las manos y los pies, como especie de una piel endurecida y escamosa. Producto muchas veces de un mal calzado, el roce constante del pie o las manos contra superficies, pero más que todo el descuido en el cuidados que estos se merecen. Por eso hoy te recomendamos algunos remedios naturales para los callos y así mejores la salud de estas importantes extremidades.

Utiliza media cebolla

Puede que no estés muy a gusto con su olor, pero sus propiedades antibacterianas y desinflamatorias te harán dejarlo a un lado. Su gran contenido en vitaminas C, magnesio, compuestos de sulfuro y potasio benefician el estado de tu piel y la mantiene libre de toxinas.

La cebolla contiene un jugo antibacteriano que ayuda a hidratar la piel y evitar la acumulación de bacterias que ocasionen cualquier infección. Si la combinas con un poco de vinagre al mismo tiempo le brindara elasticidad a tu piel eliminando la rigidez.

Corta media cebolla en rodajas y ponlas a remojar en media taza de vinagre de unas 4 a 7 horas. Luego agarra un algodón y remójalo en la solución. Aplícalo sobre tus callosidades y envuelve el algodón con una gasa. Puedes dejarlo actuar toda una noche y remover al día siguiente lavando tus pies o manos.

Aceite de coco

De los remedios naturales para los callos mas placenteros que existe. Por su buen olor y que puedes aplicarlo sobre tu piel con tan solo masajear tus pies o manos un buen rato. ¿A quién no le gusta un buen masaje? El aceite de coco le brinda elasticidad a los tejidos de la piel eliminando esas horribles grietas que se producen.

Su mejor característica es que puede absorber mas  agua que otros productos por lo que mantiene hidratada a la piel. Aportando una rápida mejora en la desaparición de los callos eliminado las células muertas.

Emplea la piedra pómez

Remedios naturales para los callos

Antes de usar la piedra pómez debes asegurarte de estirazarla, lavándola con un jabón o agente antibacteriano y agua tibia. Coloca tus pies o manos dentro de una poncherita con agua tibia y unas curadas de miel. La miel funciona como un hidratante natural para la piel.

Deja remojar por unos 20 minutos, luego sécalos con una toalla limpia y frota la piedra pómez sobre las zonas callosas de forma suave. Veras como se van desprendiendo fácilmente esas partículas de piel muerta. Vuelve a remojar y a frotar de nuevo.

Por último seca con una toalla limpia. Y masajea tus pies aplicando alguna crema hidratante de tu preferencia. No debes usar la piedra pómez si tienes alguna infección como llagas. En este caso tu piel se encuentra más expuesta a contraer las bacterias y al frotar la piedra solo producirá más dolor y sangramiento.

Manteca de cacao

Todos conocemos ese truquito de aplicar manteca de cacao en nuestros labios cuando estos están muy resecos o agrietados. Pues lo mismo puedes hacer aplicando sobre los callos una cierta cantidad de manteca de cacao. Así se mantiene hidratada la piel y suave.

La parafina

La cera de parafina es uno de los remedios naturales para los callos más utilizados en los centros de estética. Pero también puedes aplicarla tu mismo en la comodidad de tu hogar. La parafina es ideal para pieles que sufren de resequedad, rigidez y deshidratación.

Derrite esta sustancia con un poco de aceite de coco o de oliva a baño maría. Revuelve bien para que se integren todos los ingredientes y vierte la mezcla en un recipiente con unas 4 tazas de agua. Espera que se enfrié un poco e introduce tus manos o pies. Solo tienes que esperar a que esta mezcla se enfrié y endurezca. Deja actuar unos minutos y luego retira enjuagando con un poco de agua.

Otros remedios naturales para los callos

Por último, más que remedios naturales para los callos son consejos para que cuides mejor tu piel. Cambia algunos hábitos, no uses zapatos tan apretados y altos que te generen incomodidad.

Para disminuir el roce constante de los pies con la superficie de tu calzado aplica cremas hidratantes que permitan suavizar el contacto. Limpia constantemente tus manos y pies con agua tibia. Usa vinagre normal o de manzana para exfoliar y eliminar la acumulación de las bacterias.