Una correcta alimentación en el comedor escolar

Llega el regreso al colegio y todos los niños en edad escolar vuelven a una rutina habitual diaria. Cerca de un 30% utilizan el comedor escolar y de ellos se calcula que comen allí una media de 165 días al año.

Los comedores escolares deben aportar a los niños además de una educación alimentaria con correctas pautas, suplir el estado nutricional de la forma más equilibrada y completa posible en la etapa de crecimiento y desarrollo más importante de sus vidas; así como, aportar conductas saludables y hábitos alimentarios que posteriormente y por imitación desde esta etapa, formarán parte de su dieta diaria.

Por tanto, durante la hora de la comida en el centro educativo, para garantizar que se pueda realizar con éxito y lo más didáctica posible, se requiere de personal educador o tutores, que puedan corregir cualquier hábito erróneo y procurar orientar y fomentar al escolar la importancia de un orden alimentario de calidad y los diferentes hábitos sociales que van en torno de la comida, como es el hecho de respetar unas normas en la mesa, dedicar el tiempo necesario al momento de la comida, ingerir cantidades adecuadas…

La comida que realizan en el colegio debe representar un 30-35% del valor calórico total de la dieta diaria, siempre siendo variada y equilibrada, debiendo cumplir un horario más o menos fijo y componerse de dos platos y un postre.

Cada vez es más frecuente la obesidad en niños y jóvenes estando presente en un 14% de las personas entre 2-24 años. Además también hay un número considerable de adolescentes (un 4% de la población) que padecen enfermedades relacionadas con las conductas alimentarias de riesgo como la anorexia y la bulimia, problemas que en su gran parte podemos corregir con unos hábitos educados y saludables desde las etapas más tempranas. Los requerimientos nutritivos van cambiando dependiendo la edad del niño y teniendo en cuenta las necesidades energéticas.

La comida que realizan en el colegio debe representar un 30-35% del valor calórico total de la dieta diaria, entre 500-700 Kcal dependiendo de la edad y también del gasto energético.

Siempre ha de ser variada y equilibrada (puesto que se trata de una comida principal del día, que repiten en el comedor un mínimo de 5 días a la semana) debiendo cumplir un horario más o menos fijo y componerse de dos platos y un postre (siempre fruta o lácteo), evitando que haya frecuentemente alimentos precocinados y rápidos como hamburguesas o pizzas.

La dieta variada de escolares y preescolares debe componerse de: pescado un mínimo de 3-4 veces por semana, carne menos de 6 veces, patatas-legumbres-pasta-arroz entre 2-4 veces, verduras y hortalizas deben estar presentes tanto en la comida como en la cena de guarnición cada día, 4-5 huevos a la semana, pan diariamente y frutas y lácteos entre 2-3 veces al día; siempre teniendo en cuenta los niños que presentan algún problema de salud como los celiacos o intolerantes a la lactosa, que deben evitar ciertos alimentos concretos pero nunca se ha de ver deficitaria en ningún tipo de nutrientes su dieta diaria.

Los alimentos en los niños se deben preparar preferentemente al vapor, hervidos o a la plancha con aceite de oliva, evitando los fritos e intentando variar la manera de cocinarlos para evitar monotonía en la mesa, además que esto les ayuda a ampliar la gama de sabores y siempre inculcándolos para no renunciar a ningún alimento concreto (salvo contraindicaciones médicas) preferiblemente pactando limitar las cantidades si fuese necesario.

Para evitar una ingesta excesiva de azúcares y de sal nunca deben estar a disposición de los niños y se han de conformar con la que se haya utilizado para cocinar los alimentos. Los refrescos presentan gran cantidad de azúcar por lo que se debe limitar su consumo y la bebida única principal de un comedor escolar ha de ser en todo momento el agua.

Los postres, como se ha recalcado anteriormente, únicamente pueden ser futas y/o lácteos, insustituibles por productos de bollería industriales o zumos envasados que jamás deben suplir a una fruta natural. De vez en cuando se puede ofrecer algún “producto de capricho” al niño, pero nunca asociándolo a un premio, hecho que podría llevar a crear relaciones erróneas y aversión por algunos alimentos.

El comedor escolar es de gran importancia para los niños que realizan esta comida fuera del domicilio, porque nos debe garantizar un aporte nutricional equilibrado; todo este esfuerzo que realizan los educadores no es suficiente (ya que corresponde a una única comida al día) y de nada, sirve sin una continuidad de la orientación alimentaria, tanto en normas educativas como a nivel de equilibrio nutricional en la preparación de alimentos por los padres, durante el resto de comidas del día, porque no hay nadie más responsable que ellos mismos, en hacer que esta tarea tan importante en la vida de un niño, pueda conseguirse con éxito.